Cirujano

Especialista en Cáncer de Tiroides en CDMX

El Dr. Michel Hernández, cirujano oncólogo, evalúa y trata el cáncer de tiroides mediante planes personalizados que pueden incluir vigilancia, tiroidectomía parcial o total y cirugía de los ganglios del cuello.

Dr. Michel Hernández, cirujano oncólogo especialista en cáncer de tiroides

Consultorio Narvarte
(Torre de Especialidades San Ángel Inn)

Av. Cuauhtémoc 1040-Consultorio 1160, Narvarte Poniente, Benito Juárez, 03020 Ciudad de México, CDMX

Consultorio Roma Norte 

(Hospital Azura)

Durango 296-Consultorio 808, Roma Nte., Cuauhtémoc, 06700 Ciudad de México, CDMX

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Modelo anatómico de un nódulo tiroideo durante una consulta médica

¿Qué especialista trata el cáncer de tiroides?

El cáncer de tiroides suele requerir la participación de diferentes especialistas, como endocrinología, cirugía oncológica, patología y medicina nuclear. Cuando existe un nódulo sospechoso, un resultado de biopsia que sugiere cáncer o un diagnóstico confirmado, un cirujano con experiencia en operaciones de la tiroides puede determinar si es necesario intervenir y qué tipo de cirugía se necesita.

El Dr. Michel Hernández revisa el ultrasonido, el resultado Bethesda, el tamaño y la ubicación del tumor, el estado de los ganglios del cuello y los tratamientos previos. Esta valoración permite decidir entre vigilancia, tiroidectomía parcial, tiroidectomía total o cirugía ganglionar.

¿Cuándo consultar a un cirujano oncólogo de tiroides?

Conviene solicitar una valoración cuando existe un nódulo con características sospechosas, un resultado Bethesda indeterminado o compatible con malignidad, ganglios anormales o dudas sobre la cirugía propuesta.

Dr. Michel Hernández durante una valoración de cáncer de tiroides

Nódulo tiroideo sospechoso

Cuando el ultrasonido reporta características de mayor sospecha, crecimiento del nódulo o una categoría TI-RADS elevada, se necesita valorar si debe continuar en vigilancia o estudiarse con mayor profundidad.

Modelo anatómico de un nódulo tiroideo sospechoso

Resultado Bethesda III o IV

Estos resultados son indeterminados: no confirman cáncer, pero tampoco permiten descartarlo por completo. Una segunda valoración ayuda a determinar si conviene vigilar, repetir estudios o considerar una cirugía diagnóstica.

Evaluación de un resultado Bethesda III o IV

Resultado Bethesda V o VI

Bethesda V indica sospecha de malignidad y Bethesda VI es compatible con malignidad. En estos casos se necesita planificar el tratamiento y definir la extensión de la cirugía.

Evaluación de un resultado Bethesda V o VI

Cáncer de tiroides confirmado

Después de confirmar el diagnóstico se evalúan el tipo de cáncer, su tamaño, ubicación y posible extensión hacia los ganglios u otras estructuras del cuello.

Valoración de un diagnóstico confirmado de cáncer de tiroides

Ganglios o molestias en el cuello

El aumento de volumen en el cuello, los ganglios sospechosos, los cambios persistentes en la voz o la dificultad para tragar requieren valoración. Estos hallazgos no significan necesariamente que exista cáncer, pero deben estudiarse.

Ganglios sospechosos en el cuello asociados al cáncer de tiroides

Segunda opinión o posible recurrencia

También es recomendable consultar cuando ya se propuso una cirugía, existen dudas entre retirar una parte o toda la tiroides, aparecen nuevos hallazgos después del tratamiento o se sospecha que la enfermedad ha regresado.

Segunda opinión ante una posible recurrencia de cáncer de tiroides

¿Cómo se diagnostica el cáncer de tiroides?

Un nódulo tiroideo no significa automáticamente que exista cáncer. El diagnóstico se construye mediante la valoración conjunta de los antecedentes, el ultrasonido, la citología y, cuando corresponde, los estudios para conocer la extensión de la enfermedad.

Ultrasonido de tiroides y cuello

El ultrasonido permite conocer el tamaño, la composición y las características del nódulo, además de revisar los ganglios del cuello. La clasificación TI-RADS estima el nivel de sospecha, pero por sí sola no confirma un cáncer.

Biopsia por aspiración con aguja fina

Cuando el tamaño y las características del nódulo lo justifican, puede indicarse una BAAF para obtener células y analizarlas. El procedimiento, preparación, precio y cuidados se explican en la página de BAAF de tiroides guiada por ultrasonido en CDMX.

Resultado Bethesda

El sistema Bethesda clasifica los hallazgos de la muestra y ayuda a decidir si el nódulo puede vigilarse, necesita una nueva evaluación o requiere considerar una cirugía.

Evaluación de la extensión

Cuando se confirma un cáncer, pueden solicitarse estudios adicionales para revisar la otra mitad de la tiroides, los ganglios y las estructuras cercanas. No todos los pacientes necesitan los mismos estudios.

¿Cómo se trata el cáncer de tiroides?

El tratamiento depende del tipo de cáncer papilar, folicular, medular o anaplásico, su tamaño, ubicación, extensión, presencia de ganglios afectados, tratamientos previos y condiciones particulares del paciente.

Vigilancia activa

Algunos cánceres pequeños y de bajo riesgo pueden mantenerse bajo vigilancia estrecha con ultrasonidos y consultas periódicas. Esta opción solo se considera después de una evaluación individual.

Vigilancia activa de un cáncer de tiroides de bajo riesgo

Tratamiento quirúrgico

La cirugía es uno de los tratamientos principales. Puede consistir en retirar una mitad de la tiroides, toda la glándula o los ganglios afectados del cuello.

Dr. Michel Hernández durante una cirugía de tiroides

Tratamientos complementarios

Después de la cirugía, algunos cánceres papilares o foliculares pueden requerir yodo radiactivo. Su indicación depende del resultado definitivo de patología y del riesgo de que la enfermedad permanezca o regrese.

Tratamientos complementarios para el cáncer de tiroides

Seguimiento a largo plazo

El seguimiento puede incluir consultas, ultrasonidos, análisis hormonales y marcadores específicos. El objetivo es vigilar la respuesta al tratamiento y detectar oportunamente cualquier cambio.

Seguimiento médico después del tratamiento del cáncer de tiroides

Cirugía para el cáncer de tiroides

No todos los pacientes necesitan la misma operación. El tipo de cirugía se define según el diagnóstico, el tamaño y ubicación del tumor, la presencia de enfermedad en ambos lados de la tiroides y el estado de los ganglios del cuello.

Cirugía para el cáncer de tiroides

Tiroidectomía total

Consiste en retirar toda la glándula tiroides. Puede recomendarse cuando las características o la extensión del cáncer hacen necesario tratar toda la glándula.

Durante la planificación se busca retirar el tejido necesario para controlar la enfermedad y proteger los nervios laríngeos relacionados con la voz y las glándulas paratiroides encargadas de regular el calcio.

Después de una tiroidectomía total es necesario tomar hormona tiroidea diariamente para sustituir la función de la glándula.

Modelo anatómico de una tiroidectomía total

Lobectomía o hemitiroidectomía

Consiste en retirar una mitad de la tiroides y, habitualmente, la parte central que une ambos lóbulos. También puede denominarse tiroidectomía parcial.

Puede considerarse en determinados nódulos o cánceres localizados y de bajo riesgo. Al conservar una parte de la glándula, algunos pacientes mantienen suficiente producción hormonal; otros necesitan medicamento según sus análisis posteriores.

Modelo anatómico de una lobectomía o hemitiroidectomía

Disección ganglionar del cuello

Consiste en retirar los ganglios afectados o con alta sospecha de contener células cancerosas. No se realiza de manera automática en todos los pacientes.

La cantidad de ganglios que debe retirarse se decide según si existen ganglios afectados y en qué zonas del cuello se encuentran. Durante la cirugía se busca conservar las estructuras relacionadas con el movimiento del hombro, la sensibilidad y otras funciones del cuello.

Modelo anatómico de una disección ganglionar del cuello

¿Desea validar su diagnóstico?

Revise su diagnóstico, el tipo de cirugía propuesta y las alternativas disponibles antes de tomar una decisión.

Dr. Michel Hernández, cirujano oncólogo con experiencia en cirugía tiroidea

Dr. Michel Hernández, cirujano oncólogo con experiencia en cirugía tiroidea

El Dr. Michel Hernández Valadez es cirujano oncólogo formado en el Hospital de Oncología del Centro Médico Nacional Siglo XXI. Obtuvo el primer lugar en el examen de certificación en Cirugía Oncológica del Consejo Mexicano de Oncología y cuenta con experiencia en operaciones de la glándula tiroides y de los ganglios del cuello.

Durante 2024–2026 fue Profesor Adjunto de la Especialidad en Cirugía Oncológica en el Hospital de Oncología del CMN Siglo XXI. También es Socio Titular Activo de la Sociedad Mexicana de Oncología en Cirugía Oncológica.

Antes de recomendar una cirugía, explica el diagnóstico, las alternativas disponibles y por qué puede ser necesario retirar una parte o toda la tiroides. La planificación busca retirar el tejido necesario para controlar la enfermedad, proteger los nervios relacionados con la voz y conservar las glándulas paratiroides, encargadas de regular el calcio.

Preguntas frecuentes sobre cáncer de tiroides y tiroidectomía

Muchos cánceres diferenciados de tiroides, como el papilar y el folicular, tienen un pronóstico favorable cuando se diagnostican y tratan adecuadamente. Sin embargo, el pronóstico depende del tipo de cáncer, su extensión, la edad, los tratamientos realizados y la respuesta de cada paciente.

Puede ser necesaria cuando existe cáncer confirmado, alta sospecha de malignidad, crecimiento del nódulo, molestias por compresión o un resultado que no permite descartar cáncer. La decisión se toma después de revisar todos los estudios.

La tiroidectomía total retira toda la glándula. La tiroidectomía parcial o hemitiroidectomía retira solamente un lóbulo. La elección depende del tipo, tamaño y ubicación del tumor, los ganglios y otros factores individuales.

No. La disección ganglionar se considera cuando existen ganglios sospechosos o confirmados como afectados. La extensión se determina según las zonas del cuello involucradas.

El tiempo depende del tipo de cirugía y de cada paciente. Las actividades se retoman progresivamente siguiendo las indicaciones del cirujano. La recuperación interna y la evolución de la cicatriz continúan durante varias semanas o meses.

La cirugía convencional deja una incisión en la parte baja del cuello. Cuando es posible se coloca en un pliegue natural para favorecer una apariencia más discreta. El resultado final depende de la cicatrización individual.

La tiroides se encuentra cerca de los nervios relacionados con la voz y de las glándulas paratiroides, que regulan el calcio. Por esta razón, los cambios en la voz y la disminución del calcio son riesgos que deben explicarse antes de la cirugía. Pueden ser temporales o, con menor frecuencia, permanentes.

Después de una tiroidectomía total es necesario tomar hormona tiroidea diariamente. Después de una cirugía parcial, algunos pacientes mantienen suficiente función y otros necesitan tratamiento según sus análisis.

No. Se utiliza solo en determinados cánceres diferenciados, como algunos casos papilares o foliculares. La decisión depende del resultado de patología y del riesgo individual. No se utiliza para tratar el cáncer medular de tiroides.

La mayoría de los casos no es hereditaria. Sin embargo, algunos cánceres medulares pueden relacionarse con cambios genéticos familiares. En esos casos puede recomendarse asesoramiento y pruebas genéticas.

Sí, puede reaparecer en los ganglios o tejidos del cuello, incluso después del tratamiento inicial. Por eso es importante mantener el seguimiento con consultas, ultrasonidos y análisis indicados para cada caso.

Cuando existen dudas sobre el diagnóstico, un resultado Bethesda III o IV, diferencias entre cirugía parcial y total, una recomendación de cirugía ganglionar, una posible recurrencia o síntomas después de una operación previa.

Cirugía de tiroides mediante seguros médicos

El Dr. Michel Hernández Valadez trabaja con distintas aseguradoras para orientar la atención y, cuando corresponde, la cirugía en hospitales de la red de cada póliza. La valoración puede realizarse en el Consultorio Roma Norte (Sanatorio Durango) o en el Consultorio Narvarte (Torre de Especialidades San Ángel Inn).

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